Caroline Mosely - Red Dildo
La plej bela junulino masturbante sin!
Shia rughs dildo kaj shiaj ghemetoj turnas min!
Caroline Mosely - Red Dildo
La plej bela junulino masturbante sin!
Shia rughs dildo kaj shiaj ghemetoj turnas min!
http://snorl4x.tumblr.com/tagged/me
Mi simple adoras ĉi tiun junan putinon.
Existen tres situaciones primordiales para una pareja al entrar en el área del matrimonio. Todas y cada una son necesarias, son incuestionables y se relacionan entre si aunque no lo queramos.
La primera de éstas es la situación social. La imagen otorgada a la sociedad a partir del momento en que dejamos de ser “novios” y nos convertimos en “esposos” a través de las palabras “los declaro marido y mujer”, una frase que dura cuando mucho cinco segundos y que lo cambia todo y para todos.
La concepción social del matrimonio en México implica la pantalla que cubre una vida humana, llena de errores y problemas. Esta pantalla siempre muestra una familia feliz: una pareja heterosexual cuyo espécimen masculino es el principar proveedor de recursos y el espécimen femenino es el encargado de la educación de las crías y del orden y limpieza de la morada. Fácil, ¿no? Pues eso no es todo. Dentro del modelo tradicional, la “familia cristiana” es aquella que celebra las fiestas marcadas en el calendario, que le sonríe a los vecinos en la calle, que chismorrotea con los mísmos cuando se los encuentra solos, el padre es una persona sobria ante la sociedad pero posiblemente ebria dentro de la casa, la madre es una mujer limpia, arreglada, siempre sonriente, siempre cuidándose pero nunca lográndolo, a veces llorosa y siempre con una madre a quien le cuenta todos los problemas ocasionados por sus celos hacia su santo esposo.
El problema de la imagen pantalla de una familia típica mexicana es que está siempre tambaleándose entre los hombros de los dos pilares principales, el marido y la mujer. Y ambos tienen que mantenerlo, si no, no serían lo que la sociedad concibe como un “matrimonio hecho y derecho”.
La segunda situación dentro de la vida matrimonial es, brevemente explicada a continuación, la concepción de hombre. Obviamente, la tercera situación es la concepción de la mujer.
El hombre dentro del matrimonio siempre está sujeto a su naturaleza creada a partir del estereotipo social, alimentado generación tras generación. Siempre está siendo acusado de adulterio, además, siempre cometiendo adulterio (pues de antemano sabe que los hombres tienen amantes y que las mujeres perdonan). Siempre está siendo acusado de ebrio, y siempre embriagándose (ya que, de antemano, sabe que los hombres son ebrios y que las mujeres los aceptan tal como son). Siempre acusado de misógino, y siempre ignorando las quejas de su mujer y siempre haciéndola quedar en ridículo (porque, de antemano, sabe que eso es normal en los hombres y que las mujeres lo van a aceptar sin reclamar). Esto, básicamente, es el hombre prototípico en el matrimonio mexicano.
La mujer, en cambio, cuando está ya dentro de la cultura del matrimonio, tiene que aprender a querer a su esposo y, quizás, a tener esperanza de que cambiará para bien (pero sabiendo que los más probable es que nunca cambie). Las mujeres, además, deben recordar los aniversarios y las fechas importantes (por muy irrelevantes que sean para el marido, pueden pasar por importantes para ella). Siempre limpias, bonitas, arregladas y sonrientes (aunque el marido esté en calzones, calcetas y sin camisa todo el fin de semana en la casa). Siempre están hablando maravillas de sus hijos, y del esposo, al menos dicen que tiene buena salud (pero con la madre, la amiga o la vecina, sueltan toda la sopa sentimental). Siempre lloran cuando hay alguna buena razón (o cuando no hay ninguna razón). Siempre aceptando la realidad y buscando la manera de sobrellevarla (pero siempre quejándose de su errores pasados y las posibles consecuencias a futuro, y todas, a razón de los descuidos de su esposo). Esto es la esposa típica mexicana.
Todo lo aquí escrito, además de ser producto de la inspiración en una lectura teatral de Carballido, está fundamentado y bien documentado, al menos desde mi propia experiencia y observación familiar desde el prototipo de “abuelos” hasta el nivel superior al mío “padres y tíos”. Recordándolos en sus momentos más típicamente mexicanos, éste ensayo los describe casi a la perfección.
Entonces, antes de pensar en comenzar una vida en matrimonio, tenemos que pensar en estas tres implicaciones socioculturales y en su interrelación, para saber como pasaremos de ser “novios” a “esposos” a partir de una simple frase que lo cambia todo para todos: “los declaro marido y mujer”.